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No estás solo

Este es el paso que más gente se salta y el que mejor predice que la cosa salga bien. El juego prospera en el aislamiento, y romperlo es lo único que no se puede hacer en solitario.

Contárselo a una persona

No hace falta contárselo a la familia entera ni dar cifras exactas el primer día. Con una persona basta para cambiar bastante: alguien a quien escribir cuando llega el impulso y ante quien la conducta deja de ser invisible.

La reacción que la gente teme —el juicio, la decepción— suele ser bastante peor en la imaginación que en la realidad. Y quien reacciona mal casi nunca es la única opción disponible.

Los grupos de apoyo

Las asociaciones de FEJAR ofrecen grupos gratuitos por toda España, presenciales y online, tanto para quien juega como para su familia. No hay que estar en una situación extrema para acudir.

Lo que aporta un grupo y no aporta ninguna web es que ahí nadie tiene que explicar lo básico. Eso ahorra una cantidad enorme de energía.

La ayuda profesional

El trastorno de juego tiene tratamiento con evidencia, principalmente terapia cognitivo-conductual, y está cubierto por la sanidad pública. También lo ofrecen gratuitamente las asociaciones.

Pedir ayuda profesional no significa que la situación sea grave. Significa que prefieres no comprobar hasta dónde puede llegar.

Si en algún momento aparecen ideas de hacerte daño, eso no es parte del proceso y no hay que esperar: 024, gratuito y las veinticuatro horas.

Las recaídas forman parte del proceso

La mayoría de los procesos de recuperación incluyen recaídas. Una recaída no borra lo anterior ni demuestra que no puedas: demuestra que el plan tenía un hueco por el que se coló algo.

Lo útil después de una recaída no es la culpa, es la pregunta concreta: ¿qué barrera falló y cómo se cierra? Por eso el plan tiene fecha de revisión.

Para llevarte: Has terminado el recorrido. Lo que queda no está en esta web: está en hacer el primer trámite del plan hoy, no mañana.

Teléfonos y recursos de ayuda →