Descubrir que tu pareja, tu padre o tu hijo tiene un problema con el juego suele llegar de golpe, con una deuda, una mentira o una cuenta vacía. Es normal sentir rabia, miedo y culpa a la vez. Esta guía sirve tanto si es tu pareja como si es otro familiar.
Señales de ludopatía que suelen aparecer
- Falta dinero sin explicación, o pide prestado cada vez más a menudo.
- Pasa mucho tiempo con el móvil a escondidas, sobre todo durante partidos.
- Cambios de humor ligados a resultados deportivos o a días concretos.
- Mentiras pequeñas sobre dónde ha estado o en qué ha gastado.
- Habla de recuperar lo perdido, o de un método que esta vez sí funciona.
Ninguna prueba nada por sí sola. Varias juntas, y durante un tiempo, merecen una conversación.
Cómo hablarlo
- Elige el momento. Con calma, en privado, sin prisas, y nunca justo después de una pérdida o de una discusión.
- Habla de lo que ves y de cómo te afecta. «He visto que falta dinero de la cuenta y me preocupa» funciona mejor que «eres un ludópata».
- Escucha. Detrás del juego suele haber vergüenza, deudas que no se atreve a contar o una forma de escapar de algo.
- Propón un paso concreto. Llamar juntos a una línea de ayuda, hacer el cuestionario de nueve preguntas o pedir cita con el médico de cabecera.
Lo que no ayuda
- Pagar sus deudas sin un plan, o prestarle dinero.
- Cubrirle ante otras personas o justificar sus ausencias.
- Los sermones, las amenazas que no vas a cumplir y los interrogatorios.
Protégete tú
Separa tus cuentas, cambia las claves que conozca, no firmes préstamos ni avales y guarda copia de los documentos importantes. No es desconfianza: es lo que permite que el problema de una persona no se convierta en el de toda la familia.
Y busca apoyo para ti. Las asociaciones de FEJAR tienen grupos para familiares, y hablar con gente que ha pasado por lo mismo cambia mucho. Puedes llamar al 900 200 225 aunque no seas tú quien juega.